Infraestructura
Albgott — Private Lab
De «¿está funcionando?» a saberlo antes de que alguien lo pregunte. Albgott es la infraestructura privada que sostiene mis proyectos: una nube autogestionada, aislada y monitorizada, donde cada servicio tiene su lugar y cada fallo deja rastro. La tengo en casa desde 2023 y la llevo como si tuviera clientes detrás, aunque el único al que le suena una alerta soy yo.
Supongo que a mucha gente le ha pasado esto: llegas a una empresa que lo tiene todo muy automatizado. Abres un pull request y se levanta solo un servidor para poder probar la nueva versión de la API mientras se discute si entra o si hay que cambiar algo. Si entra, se compila y se sube a producción; si no, desaparece. Todo en minutos y sin que nadie mueva un dedo.
Y ahí te pica la curiosidad: ¿cómo se hace esto?, ¿qué necesito yo para montarme algo parecido? Así que te pones a jugar con AWS y con servicios de terceros, y es entretenidísimo, hasta que te dejas un par de máquinas encendidas y te llega una factura de 300 € por un mes de pruebas cutres.
La conclusión no fue dejar de aprender esto, sino dejar de pagarlo por horas. Junté el hardware que ya tenía rondando por casa, lo metí en un armario y volví a empezar, esta vez en un sitio donde equivocarte cuesta electricidad y no dinero.
Si la lío, que la líe yo solo
Aquí no hay una sala de servidores. Esto está en un piso, colgando de la misma línea de internet que el resto de gente que vive conmigo. Así que lo primero fue partir la red en trozos, para que si meto la pata no se lo lleve por delante nadie más. El laboratorio va por sus propias zonas aisladas, la Wi-Fi de casa no pinta nada ahí, y un contenedor que se vuelva loco con el ancho de banda o una regla de firewall mal puesta a las tantas se queda en su rincón. Nadie se queda sin Netflix porque yo esté trasteando.
Un portátil cutre con una infraestructura detrás
Trabajo con el portátil malo que tenga a mano y me da bastante igual lo que le pase, porque encima no lleva nada. Los archivos, las fotos, el código, las notas, el gestor de contraseñas… todo eso está en Albgott, y entro por un túnel de WireGuard. Me conecto desde donde sea y es como estar sentado delante del rack. Si el portátil se pierde, se cae al váter o revienta, cojo otro, levanto el túnel y en diez minutos sigo donde estaba.
Lo llevo como si fuera producción
En la web está todo el detalle técnico; aquí lo resumo. Trato una caída en casa igual que trataría una en el trabajo. Cada servicio saca métricas y logs, y hay algo aparte vigilando que de verdad siga en pie. Un git push se compila, se despliega y se comprueba solo. Y cuando algo falla —que falla— me llega un aviso al móvil antes de que me dé tiempo a mirar.
Lo que hay dentro
De puertas afuera, en Albgott corren varias webs. Esta misma, albertomoran.dev, sale de aquí; también albgott.com y la demo de Montes del Acebo (el formulario de contacto con el que me escribes es un flujo de n8n en la misma máquina). Por debajo está todo lo que hace que eso se aguante:
JenkinsConstruye, despliega y comprueba cada push
HarborRegistro privado de las imágenes de contenedor
AuthentikInicio de sesión único delante de todo
InfisicalSecretos, fuera de los archivos de configuración
PrometheusMétricas y las reglas que me avisan
GrafanaPaneles sobre métricas y logs
LokiAgregación de logs de cada contenedor
Uptime KumaComprobaciones de disponibilidad independientes
PortainerUna ventana a los hosts de Docker
PostgreSQLBase de datos compartida de las aplicaciones
RustFSAlmacenamiento de objetos compatible con S3
n8nAutomatizaciones y webhooks — el formulario de contacto de esta web
ImmichCopia y biblioteca de fotos
OpenCloudArchivos y documentos, autoalojados
BookOrbitSeguimiento de lecturas y biblioteca de ebooks
Y unos cuantos por dentro:
Los tres nodos se llaman Brokkr, Eitri y Thor, por los enanos que forjaron el martillo de Thor. Esto me ha costado unos cuantos fines de semana sueltos, y montándolo y peleándome con ello he aprendido más que en cualquier curso: cómo se portan las redes de verdad, lo pesado que es operar algo bien, y lo tranquilo que se queda uno sabiendo que sus cosas están a salvo pase lo que pase con el portátil.